Franco, el comisario que se hizo un selfie con Rossi y su Yamaha

Este conductor de ambulancia de Termas de Río Hondo se montó en la Yamaha del ‘Doctor’, convirtiéndose en el ‘campeón’ más feliz del mundo‘Vale’ dejó su

M1 al cuidado de un comisario, que se ha convertido en el ídolo de los ‘motards’ al vivir el minuto de gloria soñado por todos los ‘rossistas’

Hace 647 días, exactamente, que el mítico Valentino Rossi, de 40 años, poseedor de nueve títulos mundiales y conquistador de 122 victorias, no gana en el Mundial de MotoGP. Su último triunfo data de agosto del 2017, cómo no, en la ‘catedral’ de Assen (Holanda). Pero el ‘Doctor’ sigue siendo protagonista del campeonato, ahora compartiendo protagonismo con el rockero Marc Márquez, acaparador de victorias y de cinco de los últimos seis títulos disputados (el del 2015 se lo llevó Jorge Lorenzo). ‘Vale’ continúa siendo un ídolo para la afición más apasionado y devota del mundo y del Mundial.

La última anécdota, que está dando la vuelta al mundo, que ha provocado miles y miles de mensajes a través de las redes sociales, que hasta buena parte de los pilotos del campeonato de las dos ruedas la han elevado a la categoría de comentario global, mundial, ocurrió mientras ‘Vale’ daba la vuelta de honor tras conseguir, eso sí, a 10 segundos de Márquez ¡una barbaridad! la segunda plaza en el GP de Argentina, superando magistralmente, en la última vuelta, al actual subcampeón del mundo de MotoGP, su compatriota Andrea Dovizioso.

Cuando llegó a la altura de la tribuna donde había más de 10.000 seguidores amarillos, Rossi ralentizó su marcha, se detuvo en el borde de la calzada, manteniendo las dos ruedas de su impresionante Yamaha M1 sobre el asfalto y, aprovechando que un inmenso comisario de pista acudió hacia él para fotografiarse con el mito de las dos ruedas, él, Rossi, le pidió que aguantase su moto, mientras iba a dar las gracias a su afición, subiéndose sobre la fila de neumáticos y el guardarail.

El comisario, de nombre Franco Neirot, conductor de una ambulancia del Centro Provincial de Salud Infantil (CePSI) Eva Perón y, además, componente del grupo ‘La Guaracumbia’, cuyo mayor éxito en estos momentos es “A mover la cannaza mamaza’ (“somos una mezcla de guaracha y cumbia”, cuenta), no solo le sostuvo la moto en pie, sino que empezó a hacerse una serie de selfis, que luego distribuyó por la red, montado en la Yamaha y hasta haciendo ver que él y solo él había ganado la carrera.

Un par de minutos después, cuando Rossi llegó a su altura para recuperar la moto, le tocó cariñosamente el hombro derecho y le vino a decir, ala, venga, que ya has disfrutado bastante, déjame la moto que llego tarde al podio.

Franco Neirot: «Por poco me pierdo este momento único, pues estuve a punto de no ir a trabajar al autódromo porque mi mamá estaba enferma y le prometí que la cuidaría»

Franco, que lleva tres días sin poder respirar, que no para de verse en las redes sociales y de comprobar que hasta pilotos de Moto3 del Mundial le dicen que ha sido un tío con mucha suerte, reconoce que se siente la persona más feliz del mundo. “Son muchos, sí, aquí en Termas de Río Hondo, en la provincia de Santiago del Estero, los que tienen autógrafos de Rossi, desde luego, pues él siempre ha sido muy gentil con todos nosotros, pero nadie ha podido sostenerle la moto, subirse en ella, fotografiarse con ella y hacerse un selfi, teniéndole a él al fondo de la imagen. Es más, yo, que llevo seis años trabajando en el Autódromo, logré una foto con ‘Vale’ hace tres, pero perdí el celular donde la tenía”.

Trato encantador de Rossi

Franco ha reconocido, incluso, que estuvo a punto de no acudir a trabajar al circuito, donde se realizan únicamente una veintena de eventos al año. “Le dije a mi mamá que me iba a quedar a cuidarla, porque estaba enferma, pero ella fue la primera que me dijo que ¡ni hablar! que se trataba de una de mis pasiones y que papá me iba a llevar al trazado. La verdad es que llevo dos días sin dormir por lo que me ocurrió, por la emoción que me ha provocado eso minuto”.

Franco cuenta que ‘Vale’ se portó, durante todo ese rato, con un enorme tacto y amabilidad con él. “Tanto cuando me reclamó que le aguantase y cuidase la moto como cuando me pidió que se le devolviese y me bajase de ella, lo hizo siendo muy amable”.

Texto publicado en El Periódico de Catalunya el 28.3.2019